"Tenemos que dejar de estar a dieta y aprender a comer bien"



Fuente : diarios





Dejar de fumar, ir al gimnasio, apuntarse a clases de idiomas o quitarse esos kilos de más que se han ganado con las comilonas de Navidad. El año Nuevo comienza cargado de buenos propósitos que en más de una ocasión necesitan de una dosis extra de fuerza de voluntad para no abandonar antes de tiempo. 


Así lo explica la 'coach' nutricional Asun Armas Prado, quien recomienda -en primer lugar- suprimir la palabra "dieta" del vocabulario para desprenderse con ella del castigo que en ocasiones connota este término. "Muchas personas están frustradas por los fracasos que han tenido intentando adelgazar y sienten rechazo hacia esta palabra. Por eso, es preferible hablar de un 'plan nutricional equilibrado', ya que las dietas restrictivas no son sostenibles a largo plazo", puntualiza.


El mes de enero parece siempre un buen momento para afrontar nuevos retos; y, entre ellos, el de cuidar la línea figura en la mayoría de propósitos. "A principios de año estamos más motivados para cambiar de hábitos, aunque la motivación suele decaer a las pocas semanas", añade Asun. Es entonces cuando la metodología del 'coaching' y sus pequeños trucos ayudan a recuperar la motivación necesaria para mantener un plan de vida saludable que perdure en el tiempo. 


Dejar de "estar a dieta"

El primer paso -indica la nutricionista- pasa por un cambio de enfoque: "hay que dejar de estar a dieta y centrarse en aprender a comer bien de forma habitual". Para ello, explica, no hay que restringir ningún alimento básico (verduras, hortalizas, frutas, legumbres, cereales, carne o pescado), sino consumir alimentos de todos los grupos cuidando la cantidad y la calidad de lo que ingerimos. 


"Para adelgazar, lo mejor es hacer de 4 a 5 comidas al día: las tres principales (desayuno, comida y cena) y dos colaciones o tentempiés (a media mañana y a media tarde). De esta forma, evitaremos las bajadas bruscas de azúcar, que es una de las razones de que comamos entre horas", advierte Asun.


Por otra parte, la coach nutricional de Espacio Ágape recomienda cuidar la parte emocional, ya que en ocasiones también puede jugar malas pasadas: "hay que saber distinguir si tengo hambre de verdad de si me siento sola, aburrida, triste o cansada". Atender estas emociones y saber gestionarlas como corresponde es "fundamental" para evitar en estos casos la tentación de la bollería industrial y los 'snacks' salados, alimentos ricos en hidratos de carbono refinados, con gran poder adictivo, que se convierten rápidamente en grasa.


Para el picoteo entre horas, Asun recomienda algunas opciones sanas como una pieza de fruta, un puñado de frutos secos (almendras o nueces), un yogur, una infusión, té o café acompañados de alguna galleta integral. 


Olvidarse de las "dietas milagro"

Respecto a los complementos para acelerar la pérdida de peso y las llamadas "dietas milagro", Asun lo tiene claro: "si funcionaran, no habría gente con sobrepeso y, sin embargo, las cifras son alarmantes". Por eso, en su labor diaria prefiere apostar por otros métodos que favorezcan una alimentación sana: "cuanto más variada es la alimentación, más fácil es aportar a nuestro organismo todos los nutrientes que necesita". En estos casos, precisa, el color de los alimentos juega un papel importante, pues implica que son ricos en fotoquímicos protectores, compuestos naturales que potencian nuestras defensas y nos mantienen en forma. 


Otra buena práctica pasa por "aligerar los platos", utilizando especias y hierbas aromáticas que den sabor a los alimentos sin añadir calorías. "No tenemos por qué olvidarnos de los guisos -matiza- únicamente hacerlos más ligeros". ¿Cómo? Usando poco aceite, añadiendo hortalizas o variando las técnicas de cocción, apostando por el papillote o la cocina al vapor. 


"Tenemos que ser más creativos en la cocina y practicar con los productos que en ese momento nos regala la naturaleza", anima la nutricionista. Para saber cuáles son los alimentos de temporada, Asun tiene también su propio truco: "lo más fácil es acudir al mercado de toda la vida y, dejar para otras cosas, la compra en los supermercados".


Aprender a comer de forma consciente

Por último, dentro de un buen 'plan nutricional' conviene cuidar el tiempo que dedicamos a las comidas, ya que "tan importante es lo que ingerimos, como la forma en que lo hacemos". 


"Cuando estamos estresados -advierte Asun- es más fácil que los alimentos se conviertan en grasa que nos impida adelgazar porque no se metabolizan igual que si comemos tranquilos y relajados". Por eso, esta nutricionista reivindica, desde su experiencia, recuperar el disfrute a la hora de comer: "tenemos que aprender a hacerlo de forma consciente, estando presente en ese momento, ya que si estamos viendo la tele o delante del ordenador no somos consciente de la cantidad que ingerimos". 


Para no perder la motivación, Asun insta a "animarse a cocinar y comprobar de primera mano que se puede adelgazar comiendo rico y sano", pues está demostrado -aduce- que la gente que cocina, come menos cantidad que si consume comida precocinada.