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Esta es la clave para que encuentres tu EQUILIBRIO.

Asun Armas

Coach Nutricional

¿Cómo van los propósitos de año nuevo? Lo importante es todo el año y la clave como todo en la vida es el equilibrio.

El equilibrio es la base del bienestar que todos anhelamos. Si lo anhelamos es porque está dentro de nosotros y es el momento a volver a él. (Si lo decides, ya sabes que todo es una decisión)

El mejor propósito para 2019  que puedes elegir es el compromiso contigo, esa es la clave de todo para conseguir lo que te propongas.

Si te comprometes  de verdad  hoy, ahora a crear salud y bienestar en tu vida, una forma de empezar es volver a tu equilibrio y sentar las bases de tu bienestar.

COME VIVE AMATE = EQUILIBRATE

COME: Comida de  verdad, con moderación y equilibrio. No hagas más dietas

VIVE: Deja de vivir con miedo. Vive sin miedo. Miedo = estrés, ansiedad, control, desconfianza, preocupación….

AMATE: esta es la base de todo. Inicia una relación de amor contigo, esta es la única que dura toda la vida.

Esta es la base de mi método de trabajo para lograr el equilibrio y el bienestar desarrollado después de 15 años dedicándome a la educación nutricional y 6 años realizando procesos de Coaching Nutricional & Bienestar: El Método Ágape

Si necesitas adelgazar de otra manera, poner orden y equilibrio en tu alimentación y en tu  vida. Si necesitas aprender a comer bien y sentirte bien de forma duradera, el equilibrio es la clave. Pruébalo ahora

TU TIENES EL PODER DE ELEGIR, NO LO OLVIDES

  • Si sigues en tu zona de confort, haciendo siempre lo mismo, ¿Cómo te VES dentro de unos meses? ¿Cómo te sentirás? ¿Cómo estarás cuando finalice este año?
  • Ahora bien ¿Y si eliges que se acabó, que es tu momento, que esta vez SI que te comprometes de verdad contigo? ¿Cómo te VES dentro de unos meses? ¿Cómo te sentirás? ¿Cómo estarás cuando finalice este año?

En este 2019 yo también sigo comprometida con mi misión de seguir acompañando a muchas más personas como TU a mejorar su bienestar físico, mental y emocional. A saber cómo poner orden y equilibrio en su alimentación y en su vida.

Si has decidido que SI, que este es tu año, tu momento, aprovecha esta oportunidad. Tienes a tu disposición una SESION EXPLORATORIA GRATUITA

Promoción Especial: Solicita esta Sesión antes del  31 de enero y recibes un 10% de descuento. Pide cita por WhatsApp 680680802 o por mail: info@espacioagape.com

PD: Recuerda: Todo empieza por el compromiso contigo, con tu salud, con tu bienestar. Comprométete contigo de verdad este año. Vuelve a tu equilibrio. Pide tu cita ahora.

Te espero

Asun Armas

Coach Nutricional & Bienestar

Pon orden en tu vida

Es tiempo de simplificar tu vida, empieza por organizar tus comidas

Asun Armas. Coach Nutricional

Dos tareas que consumen gran cantidad de tiempo y energía a la semana son la compra de artículos para el hogar y la preparación de las comidas. Este es un buen momento para incorporar nuevos hábitos que nos faciliten la vida. La planificación de menús semanales es una forma sencilla de simplificar nuestra vida, que nos aporta múltiples beneficios

Como podemos empezar:

Primero: Decide  qué vas a comer: una vez por semana, cada quince días o una vez al mes, toma papel y lápiz y siéntate a pensar lo que comerás cada día. Anota todas las comidas que vas a elaborar, tanto las del mediodía como las de la cena. Incluye los platos favoritos de toda la familia. Asegúrate de que sean variados y equilibrados. No hay nada más aburrido que comer siempre la misma cosa una y otra vez. Puedes crear diferentes menús adaptados a las estaciones e ir variándolos: menús de primavera, verano, otoño e invierno que incluyan alimentos de temporada para que sean también sostenibles. La naturaleza sabe hacer las cosas bien. Nos ofrece lo mejor que produce en cada momento del año y justo cuando nuestro cuerpo lo necesita.

 Segundo: Crea tu propio recetario con recetas propias, recetas familiares,  recetas de tu infancia, recetas de tus libros o revistas favoritos y de internet. Tenlas siempre a mano. Si no tienes mucho tiempo para experimentar en la cocina durante la semana, aprovecha el fin de semana para probar con nuevas recetas, trata de incorporar dos nuevas recetas al mes para lograr más variedad. Disfruta de este sencillo placer de cocinar algo nuevo y diferente. Puedes experimentar con las recetas de Espacio Ágape

Tercero: haz una lista de compra con todos los ingredientes que necesitar para realizar todos los menús que has anotado. Puedes empezar creando una lista modelo para la compra. Divide tu lista en distintas categorías, como productos frescos, envasados, productos básicos, papel y productos para el cuidado personal. Puedes tenerla en el frigorífico y revisar y anotar lo que se va acabando.

Ventajas de planificar tus comidas

Incorporar este nuevo hábito saludable a tu vida te va aportar múltiples beneficios como los siguientes

  • Te aseguras que tu alimentación y la de tu familia sea más equilibrada, porque te permite introducir alimentos de todos los grupos y con ellos todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para su correcto funcionamiento
  • Evitas improvisar tus comidas y con ello evitas la compra de comida rápida
  • Organizar y respetar mejor los horarios de las comidas
  • Ahorro de tiempo al realizar tus compras con antelación comprando solo los alimentos que has apuntado en tu lista de la compra
  • Ahorro de dinero al comprar productos de temporada ya que son más económicos.
  • Comer en casa es más económico que comprar comida precocinada o salir a comer fuera
  • Reducir el estrés al no tener que preguntarte cada dia ¿Qué comemos hoy? ¿Cuándo cocino?

Buenas prácticas

A la hora de elaborar los platos hay que tener en cuenta ciertos aspectos con el fin de que la comida resulte equilibrada nutricionalmente y gastronómicamente aceptable.

  • Verduras y hortalizas deben estar siempre presentes. Porque son bajas en calorías y pobres en grasa, ricas en minerales y en fibra. Equilibran, aligeran y dan volumen a las comidas.
  • Alterna crudo y cocido para la verdura de un menú: verdura cruda con fruta cocida o verdura cocida y fruta cruda, para facilitar la digestión de las fibras.
  • Incorpora en tus menús cereales, féculas y pan no refinados por sus glúcidos, que abastecen al cuerpo de energía para los músculos y el cerebro.
  • Carne, pescado, huevos y legumbres por su aporte en proteínas que nos aseguran la construcción y renovación celular, así como por el hierro y la vitamina B12
  • Combina diferentes texturas en las preparaciones culinarias para evitar la monotonía (cocido, al horno, al vapor, a la plancha, guisado, frito, etc).
    Conviene que no coincidan en el mismo menú platos demasiado pesados o por el contrario, demasiado ligeros.
  • Cuida la presentación de los platos. Un plato bien presentado estimula el apetito.

Combinar una alimentación sana y equilibrada con el ritmo de vida actual si no lo planificamos con antelación no es fácil. ¡Inténtalo! Vale la pena destinar unos minutos cada semana para organizar el menú familiar. Verás que en poco tiempo se transformará en una rutina imprescindible.

¿Nos alimentamos bien los españoles?

Julia Lempica. Periodista

Un estudio reciente revela que a pesar de que el 96% de los españoles afirma preocuparse por su alimentación, el 92% de ellos declara no consumir la cantidad de fruta y verdura diaria recomendada. Es más, 6 de cada 10 españoles desconocen cuánta fruta y verdura debería consumirse a diario para mantener una alimentación sana y equilibrada.

Se trata de un estudio sobre los hábitos alimenticios de los españoles realizado por la marca Knorr, realizado con motivo del Día Mundial de la Alimentación, el pasado 16 de octubre y del que os hablamos en el post anterior.

A pesar de las recomendaciones que no paran de repetir los expertos sobre las 4 raciones mínimas que debemos tomar entre frutas y verduras o las 3 mínimas de pescado semanales –por encima del consumo de carnes rojas– los españoles seguimos haciendo caso omiso. Consumimos de media tan solo 1,5 raciones/día de verduras y hortalizas al día.

Comer a las tres del mediodía con el televisor de fondo o picar entre horas son hábitos indiscutibles de los españoles. Pero, ¿cuáles son los alimentos que están presentes con más frecuencia en nuestras mesas? Según el estudio, la carne (31%), la pasta (28%) y el arroz (16%) son los alimentos que mayor presencia tienen en nuestra dieta, porcentajes por encima de la verdura (15%) y el pescado (9%), entre otros.

El ajetreado ritmo de vida en el que estamos inmersos la sociedad actual es el principal causante del elevado estrés que existe hoy en día y la falta de tiempo para cosas tan simples como sentarnos a la mesa a desayunar, comer o cenar. Esta falta de tiempo se refleja en la forma que tenemos de alimentarnos, y es que el 36% de los encuestados no consume las porciones de fruta y verdura diarias recomendadas por falta de tiempo para preparar la comida y/o realizar la compra de alimentos.

No obstante, la falta de tiempo no es el único motivo que señalan los encuestados y es que el 33% de ellos considera que la cantidad de verdura y fruta recomendada es excesiva, mientras que el 16% atribuye un consumo insuficiente al elevado precio de dichos alimentos y un 15% a la falta de sabor de los mismos.

Hay que saber que, aunque al menos una de las ingestas de verduras y frutas diarias debería ser cruda (en forma de ensalada en el caso de las verduras y hortalizas). Además alcanzar las raciones recomendadas es sencillo si se toman en forma de cremas, purés, sopas frías o calientes, zumos naturales, macedonias sin azúcar… Sobre todo es recomendable esto para aquellos a quienes no les gustan demasiado estos alimentos o a quienes, por edad, no les resulta sencillo ingerirlos.

Independientemente de las costumbres y hábitos alimenticios de la población, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir como mínimo 200 gramos de verduras y hortalizas al día para seguir una alimentación equilibrada.

Hay que involucrar a los niños en la preparación de las comidas

Comedores escolares en verano, ¿debate político o social?

Julia Lempica. Periodista

En los últimos días del curso escolar hemos asistido al debate sobre la conveniencia de mantener los comedores escolares abiertos en verano para aquellos menores cuyas familias no les pueden garantizar las tres comidas indispensables al día. Las discusiones al respecto se han visto teñidas de un tono claramente político y partidista; cuando se trata de un problema social. Un drama que afecta a casi el 32 % de los menores de 16 años en nuestro país.

Pese al llamamiento de la Defensora del Pueblo, finalmente, sólo cuatro comunidades autónomas -Andalucía, Aragón, Canarias y Comunidad Valenciana, además de Ceuta, abrirán comedores escolares durante los meses de vacaciones. En el otro extremo están las que esgrimen que llevar a los niños a los comedores en verano supone visibilizarlos y estigmatizarlos.

Aunque el problema está ahí y la solución no pasa por mirar hacia otro lado. Un informe presentado en marzo por Cáritas Europa apuntaba a España como el segundo país de la Unión Europea con un mayor índice de pobreza infantil. Rumanía destacaba como el primero. El 29,9% de los menores de 18 años de nuestro país están en riesgo de exclusión social y su situación preocupa, sobre todo ahora que termina el curso escolar y se cierra el servicio de comedor.

Save the Children cifra en más de 2.800.000 el número de pequeños en riesgo de pobreza o exclusión social que se verán afectados por la clausura de los comedores escolares durante el verano, por lo que describe el periodo estival como un factor de riesgo. Han apoyado la apertura de comedores y para evitar la estigmatización proponen que el servicio de comidas se integre de manea natural en un servicio de actividades lúdicas y formativas durante el verano.

Desde UNICEF, con su reciente informe ‘El impacto de las crisis en los niños’, señalan que una mala nutrición en esta etapa vital puede tener consecuencias irreversibles que condicionarán la salud, las capacidades o el desarrollo.

Ante la polémica acerca de la apertura de comedores, diversas organizaciones han promovido diferentes iniciativas para paliar la malnutrición infantil todo el año, pero especialmente en verano, cuando el riesgo es mayor.

1. Becas Comedor Verano de Educo. Estas becas garantizan que el niño que las reciba tendrá una comida completa en verano, ya sea en colegios o entidades sociales que permanezcan abiertas durante la época estival. Se pretende paliar las consecuencias del cierre de los comedores, ya que más de medio millón de menores becados perderán esta ayuda en verano y unos 200.000 niños no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado cada dos días.

2. Abrazos virtuales. La propuesta de Cruz Roja Española para afrontar esta situación es el proyecto «Un Millón de Abrazos». Junto con Nestlé, busca conseguir un millón de abrazos virtuales en todo el mundo (50.000 en España), tan solo con hacer clic en esta aplicación desarrollada para redes sociales. Cuando se consigan 50.000 abrazos, la marca patrocinadora donará a Cruz Roja 100.000 raciones de papillas. La organización distribuirá estas raciones entre familias con bebés en situación de carencia alimentaria.

3. Dile al hambre. La ONG Ayuda en Acción pide una firma para apadrinar a niños que recibirán becas de comedor durante los campamentos que organiza en verano, así como durante el próximo curso escolar. Este año ha llegado a 21 colegios, donde las becas de comedor han facilitado desayuno, almuerzo y merienda.

Cereales alternativos para romper la hegemonía del trigo

Julia Lempica. Periodista

Cereales o seudocereales como quinoamijosorgo, avena o amaranto están poniendo en jaque la hegemonía del trigo como principal fuente de hidratos de carbono en la dieta mediterránea, valorados por sus propiedades antioxidantes, su alto contenido el fibra y, sobre todo, por ser aptos para celíacos.

Numerosos establecimientos ofrecen desde hace tiempo alimentos elaborados con estos cereales, y en los últimos años el abanico de este tipo de productos es cada vez mayor.

Además de encontrarlos en grano o harinas, la oferta se completa con pan, pasta, galletas, bollería, cereales de desayuno, leche, e incluso hamburguesas vegetales o cervezas: productos que se pueden encontrar fácilmente en tiendas especializadas y que poco a poco también se van abriendo hueco en los supermercados.

En los últimos años la demanda de estos «cereales alternativos» ha ido en aumento y el perfil de sus compradores responde, o bien a personas comprometidas con la dieta saludable y que buscan innovar en su dieta, o bien aquellos consumidores que sufren algún tipo de intolerancia alimentaria, como es el caso de los celíacos.

Aunque no sólo los consumen celíacos; también recurre a ellos gente con intolerancias más leves al trigo, que implican que no lo procesan bien, sufren digestiones pesadas e hinchazón en el estómago.

Desde el punto de vista nutricional, la principal bondad de estos cereales es que no contienen las proteínas del gluten, lo que ha ampliado las opciones culinarias para quienes sufren celiaquía, una patología que afecta aproximadamente al 3% de la población.

Sin embargo, al contrario de lo que algunos piensan, estos seudocereales o cereales alternativos no contienen propiedades nutritivas superiores a las del trigo. Aunque sí es cierto que contienen mayor contenido en fibra, Omega 3 y polifenoles -con propiedades antioxidantes-, para que esos efectos sean patentes se deberían ingerir en cantidades muy superiores a las recomendadas.

Sí que es cierto que tienen un «poder saciante», ya que al contener fibra, llenan más y, por tanto, se come menos cantidad que con el trigo. Precisamente, por ese efecto saciante de la fibra, hay quien los recomienda en dietas de adelgazamiento, aunque hay que aclarar que el valor calórico de estos cereales es similar al del trigo. Por lo que sus supuestos beneficios adelgazantes son «un falso mito».

Aunque todos estos alimentos se engloben dentro del grupo de los cereales, la quinoa -que se cultiva únicamente en el altiplano andino y llega a Europa mediante comercio justo-, el amaranto o el trigo sarraceno son seudocereales, es decir, botánicamente no son cereales, pero presentan nutrientes parecidos a los de los cereales.

Por su parte, el sorgo, el mijo -ambos propios del continente africano- o la avena se consideran cereales menores, en comparación con los más extendidos en el mundo, que son trigo, arroz y maíz.

Entre esta variedad de productos a base de «cereales alternativos», también tienen un hueco el kamut y la espelta, dos variedades de trigo muy antiguas y más puras que el convencional, por lo que son toleradas por personas con intolerancias leves al gluten, aunque no son aptos para celíacos.

Más allá de sus beneficios para salud o de su sabor, la principal ventaja de estos cereales alternativos -también denominados étnicos por sus diversas procedencias-, cada vez más presentes en Occidente, es que aportan variedad y novedad a la dieta de una sociedad cada vez más ávida de probar cosas nuevas.

A mejor alimentación, mayor productividad laboral

Julia Lempica. Periodista

El ambiente laboral, la motivación y la buena relación de los compañeros son factores que, sin duda, influyen en la productividad de los trabajadores. Una lista en la que, por fin, se empieza a incluir también la salud y la alimentación de los empleados.

Una alimentación equilibrada permite que los trabajadores tengan la energía y los nutrientes necesarios para afrontar la jornada laboral sin sentir fatiga, tanto mental como físicamente. Una afirmación que comparten todos los nutricionistas y expertos en la materia.

Cada vez más compañías, conscientes de la importancia de una buena alimentación para el rendimiento de sus trabajadores, se están implicando en una nueva gestión empresarial interna, que contemple una política nutricional entre los empleados.

Para un trabajo de corte intelectual y otro en el que se busca más el rendimiento físico, la diferencia recaerá en el aporte de calorías. Pero en ambos casos se requiere una dieta variada y equilibrada, que cubra todas las necesidades de vitaminas, minerales.

El hecho de que una empresa fomente la alimentación sana entre sus trabajadores no ayuda sólo a reducir el riesgo de enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes entre éstos; sino también a la propia compañía, ya que se reduce el riesgo de absentismo laboral y bajas por enfermedad, con el ahorro de costes que conlleva.

De hecho, la obesidad representa una partida importante en los costes de salud, ya que las personas obesas gastan en fármacos necesarios para su condición casi un 80 % más que quienes no tienen ese problema, que además afecta a su productividad laboral.

En materia de políticas de buena alimentación en el seno de las compañías, las empresas de Estados Unidos han sido referente mundial en la ecuación salud-empresas y muchas de sus grandes corporaciones iniciaron el camino por el que se mueven ahora entidades europeas y asiáticas.

Según datos del National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH) -recogidos en un informe del IESE Business School de Navarra- entre las compañías paradigmáticas en este terreno se encuentra la proveedora de tecnología Texas Instruments. Esta empresa ha desarrollado con gran éxito el programa «Environmental, Safety and Health Excellence«, con el objetivo «cero desperdicios, cero lesiones, cero enfermedades».

En esta iniciativa se ofrecen varios programas de apoyo que, en lo referente a la alimentación, incluye un asesoramiento nutricional y «vending» de comida saludable en el lugar de trabajo.

Como respuesta a esta situación, cada vez más compañías recurren a los servicios de empresas como Espacio Ágape, para que se ocupen del desarrollo de programas integrales de prevención de salud con campañas internas, impartiendo clases y distribuyendo materiales de apoyo sobre prevención de salud, nutrición, ejercicio, salud mental y emocional o bienestar ergonómico.

Generalmente, se somete a los empleados a un test nutricional para conocer sus hábitos alimentarios y elaborar un plan personalizado, sobre el que luego se hace un seguimiento periódico (telefónico/online) para evaluar la consecución de los objetivos.

El objetivo: lograr que los empleados mantengan unos buenos hábitos alimentarios para asegurase una mayor productividad, una reducción del absentismo, además de mejorar la condición física general y la salud de éstos. Beneficios para todos. ¿A qué estás esperando?