Archivo de la etiqueta: agricultura sostenible

Ensalada de mijo

El arte de cocinar. Cinco reglas de oro de la cocina sana

Asun Armas. Coach Nutricional

 El arte culinario es el arte de modificar y combinar los alimentos con el objetivo de obtener un resultado que sea agradable y placentero a los sentidos, además de facilitarnos  una buena digestión, que nos permita  una buena asimilación de todos los nutrientes que necesitamos para estar sanos y vitales.

Estas modificaciones que realizamos en los alimentos en el proceso de cocinado y manipulado, los puede enriquecer o empobrecer en sus propiedades nutritivas. Cuanto más sano cocinemos y cuanto más sana, variada y equilibrada sea nuestra alimentación estas pérdidas de nutrientes serán menores. Aquí tienes una serie de claves que te ayudaran a conseguirlo

Reglas de oro  de la cocina sana

Alimentos vegetales en abundancia. Prioriza los vegetales ecológicos, de proximidad y de temporada. La base de la dieta tiene que ser vegetal. Las frutas, frutos secos, semillas, cereales, legumbres, y hortalizas, constituyen la base de una buena alimentación. Estos alimentos tienen que formar parte de nuestro menú diario.

  Pásate  a lo integral: introduce  productos integrales todos los días; pan, pasta integral, arroz integral. Prueba  otros cereales integrales como el mijo, la quínoa, el trigo sarraceno o la avena. Son fáciles de cocinar, con verduras, en forma de croquetas, hamburguesas, en forma de ensaladas, sopas. Cada vez son más fáciles de adquirir. Prueba una vez a la semana un plato nuevo que incluya un cereal diferente.

 Utiliza aceites de buena calidad. Los aceites vegetales sobre todo el de oliva son los más saludables. El mejor aceite para la fritura es el aceite de oliva, ya que resiste mejor las altas temperaturas, aun así no abuses de los fritos. En  las ensaladas utilizar mejor para el aliño el aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío y varia la procedencia de los aceites y la variedad de aceituna con la que se ha elaborado el aceite.

 Añade un plus de sabor: Usa poca sal, la sal marina y no refinada es más rica en minerales. El ajo sustituye con ventaja a las especies picantes y las hierbas aromáticas son preferibles a las especias. Da un toque diferente cada día a tus comidas  con hierbas aromáticas: orégano, tomillo, romero, albahaca, perejil, cilantro. De esta forma añades sabor sin añadir calorías.

Cuidado con la higiene en la cocina

Higiene. Lávate bien las manos antes de manipular los alimentos. Mantén una escrupulosa limpieza de los utensilios y las superficies de la cocina.

La mayoría de las toxiinfecciones alimentarias ocurren en el hogar.

Cocina bien los alimentos. La temperatura mínima de seguridad es de 70 ºC en toda la masa del alimento.

Cocción. Evitar el sobrecalentamiento, es decir, la exposición de los alimentos a la acción del calor durante un tiempo excesivo. No tostar o requemar los alimentos. En la costra que se forman al tostar se produce una importante pérdida de vitaminas y otros nutrientes. Además, en dicha costra pueden formarse en dicha costra pueden formarse sustancias cancerígenas.

Después de cocinar. Evita recalentar los alimentos o mantenerlos calientes por tiempo prolongado antes de consumirlos, pues así se degradan muchas vitaminas y enzimas.

Guarda adecuadamente los alimentos cocinados, evitando que éstos estén más de dos horas entre las llamadas temperaturas de riesgo, entre 70 y 5 ºC.

Recalentar adecuadamente los alimentos cocinados. La totalidad del alimento debe llegar a los 70 ºC, como medida de protección frente a los posibles microorganismos que puedan haber proliferado en el mismo.

Evitar el contacto entre alimentos crudos y cocinados. Un alimento puede contaminar a otro provocando una contaminación cruzada.

Recuerda

Sentarse a la mesa con un espíritu alegre y bien dispuesto es tanto o más importante para la salud que tomar buenos alimentos.

Para que los alimentos sienten bien, deben desterrarse de la mesa el ánimo decaído, la tristeza, la ansiedad y las prisas.

 

 

 

La agricultura familiar centra el Día Mundial de la Alimentación

Julia Lempica. Periodista

Como cada 16 de octubre, hoy se celebra el Día Mundial de la Alimentación, proclamado por el Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), esta vez centrado en la agricultura familiar como vía para alimentar a la población creciente del planeta sin amenazar el medioambiente.

Por primera vez, el foco de atención se sitúa en este relevante papel de la agricultura familiar en relación con la eliminación del hambre y la pobreza, así como el logro de la seguridad alimentaria, una mejor nutrición, elevación de los medios de vida, la ordenación de los recursos naturales, la protección del medio ambiente y el logro del desarrollo sostenible, en especial en las zonas rurales, según la FAO.

En el momento actual se necesitan recursos para alimentar a alrededor de mil millones de personas hambrientas, la mayor parte de ellos habitantes de países en vías de desarrollo. Por lo que en este año el objetivo es aumentar la concienciación social sobre este problema de dimensiones planetarias.

Casi la mitad de la población mundial se dedica total o parcialmente a la agricultura, localizándose las mayores cantidades en África, Asia y América del Sur, según datos de Naciones Unidas. Pero el hambre no se deriva de la producción de alimentos, sino de la desigual distribución de ese recurso básico. A modo de ejemplo y según datos oficiales, lo cosechado en el año 2008 fue suficiente para garantizar la comida de 9.000 millones de personas.

De acuerdo al informe del Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2014, el número total de personas con hambre en el mundo se ha reducido en 37 millones, aunque todavía  805 millones sufren escasez de alimentos. La buena noticia es que, por el momento, 63 países han alcanzado el objetivo internacional de reducción del hambre antes del 2015, lo que prueba que el progreso es posible cuando gobiernos, organizaciones humanitarias y el sector privado se unen para lograr un cambio duradero.

Estudios recientes han destacado los efectos devastadores que pueden tener el hambre y la desnutrición en la vida de las personas, comunidades y economías nacionales. Estudios sobre el costo del hambre en África ha demostrado que el hambre es capaz de reducir la fuerza de trabajo de un país hasta un 9,4% y el PIB nacional hasta en un 16,5%, limitando severamente la capacidad de un país en desarrollo para hacer inversiones más necesarias y crecer

A pesar de los avances, todavía es poco probable alcanzar los Objetivos del Milenio, donde se aspiraba a reducir a la mitad del número total de hambrientos para el año 2015.

El “Nobel alternativo” premia la agricultura sostenible

Julia Lempica. Periodista

El agrónomo suizo Hans R. Herren recibió este lunes el conocido como “Nobel Alternativo” por su labor como promotor y pionero de la agricultura ecológica y sostenible, a través de sus trabajos en favor del control biológico de plagas en el continente africano desde los años ochenta.

A través de su trabajo en el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IIAT), Herren impulsó un programa de control biológico para acabar con la plaga de la yuca en África y sin usar pesticidas, una estrategia poco común en los años ochenta, que gozó de poco predicamento, lo que dificultó la captación de fondos para el programa, aunque probó ser acertada años después.

“El medio de vida de más de 200 millones de personas fue restaurado y se salvaron las vidas de 20 millones con una inversión total para el proyecto de 20 millones de dólares, un dólar por vida salvada”, resaltó Herren este lunes en su discurso de recogida del premio.

Al frente del IIAT, en Nigeria, diseñó e implementó un programa de control biológico para cuando una nueva plaga amenazaba la raíz de yuca en África, un sistema ahora reconocido por haber salvado millones de vidas, al garantizar la seguridad alimentaria de las personas que dependían de ese cultivo para subsistir.

La yuca fue importada a África desde América del Sur en el siglo XVI y se cultiva actualmente en unos 40 países africanos. Hasta la década de 1970, a penas era atacada por plagas en África, lo que hizo evolucionar este cultivo como uno de los principales del continente, parte de la alimentación diaria de alrededor de 200 millones de africanos.

En la los años setenta, una plaga de cochinilla fue accidentalmente importada al continente africano y, debido a la falta de enemigos naturales, se expandió rápidamente, amenazando la supervivencia de millones de personas. La pulverización de plaguicidas iniciada por los gobiernos afectados no resultó exitosa. De expandirse por todo el continente habría tenido graves consecuencias tanto para las personas como para el ambiente, sin dar solución final al problema.

Herren planteó un enfoque alternativo. Desarrolló el Programa de Control Biológico en toda África, creó una coalición internacional y aseguró la financiación para luchar contra la cochinilla de la yuca por medios naturales. Con la ayuda de esta red mundial, halló al enemigo natural de la cochinilla, una avispa parásita que habitaba en Paraguay.

Herren se dedicó a la cría de esta avispa y, una vez que comprobó que no alteraba el agroecosistema africano, comenzó una de las campañas de liberación más importantes de la historia. Alrededor de 1,6 millones de avispas fueron liberadas entre 1982 y 1993 en 24 países del cinturón de la yuca, desde Senegal hasta Angola. El programa volvió a crear el equilibrio natural entre la cochinilla y su enemigo natural, garantizando una solución sostenible y de largo plazo al problema de la plaga que amenazaba la yuca.

Se ha estimado que el programa salvó la vida de 20 millones de personas. Según la activista medioambiental Vandana Shiva, galardonada con el Right Livelihood Award en 1993, “nunca ha habido un programa con tan alto impacto en seguridad alimentaria y nutricional de una manera tan breve y social y ambientalmente eficaz”.

Más tarde, Herren exportó al mundo estos conocimientos como el co-director de la Asesoría Internacional de Conocimiento Agrícola, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (IAASTD), dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y respaldada por 59 países.

En la actualidad, desde su Fundación Biovisión, con sede en Zúrich (Suiza), Herren continúa ayudando a agricultores africanos a combatir el hambre, la pobreza y la enfermedad a través de la agricultura ecológica. Con su trabajo teórico y práctico, ha  demostrado que una agricultura anclada en principios agroecológicos puede alimentar un mundo con una población en crecimiento y necesidades en movimiento.

Los premios al “Correcto Modo de Vida” como realmente se llama este galardón, se entregan anualmente en el Parlamento de Suecia, son concedidos por la fundación Right Livelihood Award, que distingue la labor social de personas en todo el mundo. Estos galardones, considerados la alternativa al Nobel, fueron instituidos en 1980 por el escritor y ex eurodiputado sueco-alemán Jakob von Uexküll.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente premia a Carlo Petrini, fundador del Slow Food.

Premio para el Slow Food

Julia Lempica. Periodista

El fundador del movimiento Slow Food, Carlo Petrini, ha sido galardonado con el premio Campeones de la Tierra, que otorga cada año el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Desde la ONU han comprendido la indisoluble relación entre alimentación y medio ambiente y, por ello, han otortado a Petrini este premio en reconocimiento “a su labor en la mejora de la sostenibilidad de la agricultura y suministro mundial de alimentos y el manejo de estos desperdicios“.

En la entrega del premio celebrada ayer en Nueva York, el PNUMA destacó el “trabajo pionero”, desde hace tres décadas como líder del movimiento Slow Food, en las que ha acumulado más 100.000 miembros y seguidores en más de 150 países.

Los adeptos al Slow Food comparten una visión común basada en la defensa de las tradiciones alimentarias locales, el apoyo a la biodiversidad, el manejo de los desperdicios alimentarios y la promoción de los productos locales de calidad, comercializados a pequeña escala.

“Este premio muestra el camino tomado por el Slow Food hace casi tres décadas han cambiado profundamente el concepto de la gastronomía, vinculándola a la conciencia y protección medioambiental”, señaló Petrini al recoger su premio.

La Fundación de Slow Food para la Biodiversidad trabaja en 50 países con cerca 10.000 productores locales en la promoción de una agricultura y pesca sostenible desde el punto de vista ambiental y cultural, un trabajo que realizan mano a mano con las comunidades locales, a las que prestan asistencia técnica y financiera.

Con este premio, el PNUMA reconoce el trabajo de líderes gubernamentales, de la sociedad civil o del sector privado, cuyas acciones tienen un impacto positivo en el medio ambiente.

Y desde Espacio Ágape felicitamos a Carlo Petrini a todos los implicados en el movimiento Slow Food por este merecido premio y su honorable trabajo durante casi treinta año por un mundo justo a través de la alimentación y el respeto al medio ambiente.