Cómete el verano

Asun Armas Prado. Coach nutricional

Anoche vivimos la noche de San Juan, la más corta del año, y las temperaturas ya han sobrepasado los 30 º en casi todos lados. Así que ya podemos decir que el verano ha empezado oficialmente, pero ¿sabes cómo alimentarte en esta estación?

Desde luego con el calor no apetecen guisos ni potajes, que son sustituidos por platos más refrescantes como ensaladas y sopas frías. La clave está en ingerir alimentos ligeros y refrescantes, con alto contenido en agua que ayuden a compensar la deshidratación sufrida por el sudor. Estamos hablando, por ejemplo, de tomate, sandía o melón, propios de la época estival.

Es decir, debemos adaptar nuestra alimentación a esta estación, tanto en  la elección de determinados alimentos que encontramos con más facilidad en verano, como adaptar también la forma de cocinarlos mediante técnicas culinarias más ligeras como la plancha, al vapor, a la parrilla.

¿Cómo empezar?

Hay que ponerse un objetivo claro: comer de forma saludable, comer más ligero o comer de forma más consciente. Para ello la primera acción a realizar será comprar alimentos de temporada, y si pueden ser locales y de procedencia ecológica mejor que mejor. Esta época es un buen momento para encontrarlos en mercados agroecológicos que, afortunadamente para todos, cada vez son más asequibles, además de poder comprarlos directamente al agricultor a buenos precios.

Aquí tienes un listado de alimentos frescos de temporada, además del mejor pescado que podemos consumir en el verano.

Verduras: Acelgas, berenjena, berros, brócoli, espárragos, espinacas, calabacín, judías verdes, lechuga, tomate, pepino, pimiento y zanahorias.

Frutas: Albaricoques, fresas, cerezas, ciruelas, nectarina, mango, aguacate, melón, melocotón, sandía, uvas y kiwi.

Pesca de verano: Atún, arenque, bonito del Norte, cabracho, calamar, congrio, rodaballo  y sardinas

La clave está en incorporar estos productos a nuestra alimentación diaria junto con otros que están a nuestra disposición todo el año, como cereales, legumbres, frutos secos, semillas y carne. Podemos realizar diferentes platos sabrosos, sanos, frescos y ligeros. Esta época del año nos invita a compartirlos con amigos o en familia cerca del mar o de la montaña, en la piscina o en cualquier lugar al aire libre.

Esta gran variedad de  alimentos nos aportan sobre todo vitaminas, minerales, fotoquímicos protectores y fibra. Nos van a  ayudar a proteger nuestra piel del sol y a mantenernos bien hidratados y nutridos.

La naturaleza nos ofrece en abundancia todo lo que nuestro cuerpo necesita en esta época del año, por la tanto escuchar las necesidades de nuestro cuerpo puede ser un buen comienzo para comer de otra manera.

 Pautas para construir tus platos en verano:

  • Tomar todos los días verduras y hortalizas:.Mejor en crudo, en forma de coloridas de coloridas ensaladas o en licuados. También son recurrentes las sopas frías como el gazpacho o el salmorejo, platos típicos de nuestra dieta mediterránea.
  • Tomar abundante fruta:Mejor consumirlas crudas en forma de macedonias, brochetas, sorbetes, helados de frutas. Podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad para tomarlas de diferentes maneras. Las frutas son muy ricas en agua y entre otras vitaminas en betacaroteno que nos cuidan la piel y nos proporcionan un bello bronceado.
  • Incorporar todas las semanas platos con pescado azul, como sardinas, atún o bonito: Contienen los famosos ácidos grasos omega 3  que nos ayudan al correcto funcionamiento de nuestro cerebro, cuidan nuestro corazón y nos permiten conservar mejor el manto hidrolipidico de la piel. Cocinarlos de una forma sana a la plancha, al vapor o al papillote.
  • Beber mucha agua: Es la mejor bebida para quitar la sed, aunque también nos ayudan los zumos naturales sin azúcar, los jugos de hortalizas y frutas e infusiones frías. Mantener el cuerpo bien hidratado es fundamental para  favorecer la función renal e intestinal y no sobrecargar al organismo de sustancias de desecho.