Hay que involucrar a los niños en la preparación de las comidas

Comedores escolares en verano, ¿debate político o social?

Julia Lempica. Periodista

En los últimos días del curso escolar hemos asistido al debate sobre la conveniencia de mantener los comedores escolares abiertos en verano para aquellos menores cuyas familias no les pueden garantizar las tres comidas indispensables al día. Las discusiones al respecto se han visto teñidas de un tono claramente político y partidista; cuando se trata de un problema social. Un drama que afecta a casi el 32 % de los menores de 16 años en nuestro país.

Pese al llamamiento de la Defensora del Pueblo, finalmente, sólo cuatro comunidades autónomas -Andalucía, Aragón, Canarias y Comunidad Valenciana, además de Ceuta, abrirán comedores escolares durante los meses de vacaciones. En el otro extremo están las que esgrimen que llevar a los niños a los comedores en verano supone visibilizarlos y estigmatizarlos.

Aunque el problema está ahí y la solución no pasa por mirar hacia otro lado. Un informe presentado en marzo por Cáritas Europa apuntaba a España como el segundo país de la Unión Europea con un mayor índice de pobreza infantil. Rumanía destacaba como el primero. El 29,9% de los menores de 18 años de nuestro país están en riesgo de exclusión social y su situación preocupa, sobre todo ahora que termina el curso escolar y se cierra el servicio de comedor.

Save the Children cifra en más de 2.800.000 el número de pequeños en riesgo de pobreza o exclusión social que se verán afectados por la clausura de los comedores escolares durante el verano, por lo que describe el periodo estival como un factor de riesgo. Han apoyado la apertura de comedores y para evitar la estigmatización proponen que el servicio de comidas se integre de manea natural en un servicio de actividades lúdicas y formativas durante el verano.

Desde UNICEF, con su reciente informe ‘El impacto de las crisis en los niños’, señalan que una mala nutrición en esta etapa vital puede tener consecuencias irreversibles que condicionarán la salud, las capacidades o el desarrollo.

Ante la polémica acerca de la apertura de comedores, diversas organizaciones han promovido diferentes iniciativas para paliar la malnutrición infantil todo el año, pero especialmente en verano, cuando el riesgo es mayor.

1. Becas Comedor Verano de Educo. Estas becas garantizan que el niño que las reciba tendrá una comida completa en verano, ya sea en colegios o entidades sociales que permanezcan abiertas durante la época estival. Se pretende paliar las consecuencias del cierre de los comedores, ya que más de medio millón de menores becados perderán esta ayuda en verano y unos 200.000 niños no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado cada dos días.

2. Abrazos virtuales. La propuesta de Cruz Roja Española para afrontar esta situación es el proyecto «Un Millón de Abrazos». Junto con Nestlé, busca conseguir un millón de abrazos virtuales en todo el mundo (50.000 en España), tan solo con hacer clic en esta aplicación desarrollada para redes sociales. Cuando se consigan 50.000 abrazos, la marca patrocinadora donará a Cruz Roja 100.000 raciones de papillas. La organización distribuirá estas raciones entre familias con bebés en situación de carencia alimentaria.

3. Dile al hambre. La ONG Ayuda en Acción pide una firma para apadrinar a niños que recibirán becas de comedor durante los campamentos que organiza en verano, así como durante el próximo curso escolar. Este año ha llegado a 21 colegios, donde las becas de comedor han facilitado desayuno, almuerzo y merienda.