Archivo por meses: Julio 2013

Del tupper de mamá al tupper solidario

Julia Lempica. Periodista

¿Te acuerdas de cuando eras estudiante y tu madre el domingo te llenaba la maleta de tuppers de sus deliciosas comidas para pasar toda la semana? Es el primer recuerdo que me vino a la mente cuando leí hace no mucho en un periódico de tirada nacional sobre una iniciativa solidaria muy interesante.

Todo empezó con tres amigos que viven cerca de la plaza madrileña de Tirso de Molina que decidieron cocinar platos caseros para personas con necesidad que suelen pasar las horas por ese céntrico enclave de la capital. Todo empezó una fría noche del pasado mes de octubre por la que allí vagaban sin techo. Todo empezó con doce raciones de unos deliciosos macarrones con salsa boloseña vegana que uno de ellos había preparado en su casa, unos bocadillos y unas raciones de fruta. No sobró nada

Diez meses después reparten más de 120 raciones de comida entre 40 voluntarios aglutinados bajo la Asociación Casa Solidaria de Madrid, con origen en Barcelona. Diez meses después, se ha pasado de un día a la semana a tres.

En su sencillez radica la belleza de esta iniciativa: la única condición es cocinar con recursos propios comida vegetariana, ya que acude gente de diferentes religiones, y acudir al mismo lugar y a la misma hora, las ocho y media de la tarde.

 

Un voluntario prepara comida en su casa. CASA SOLIDARIA MADRID

Un voluntario prepara comida en su casa. CASA SOLIDARIA MADRID

 

La iniciativa ha corrido como la pólvora y no hay nada como pasarse por Tirso de Molina sobre las ocho de la tarde cualquiera de los tres días a la semana que se reparte comida. La cola comienza a formarse como en el mercado. El último en llegar se une a la fila y en silencio, pacientemente espera su turno que marca un papelito con un número que le dan nada más llegar. Se ven sobre todo hombres, en torno a los 45 años, ecuatorianos, peruanos, marroquíes, y también españoles. Y es que la crisis ha golpeado a todos, sin distinción de raza, religión o nacionalidad.

Desde la web, piden más colaboración para llegar a más gente con este mensaje: Por favor si quieres colaborar  económicamente., y necesitamos cada vez más refuerzos para la compra de envases  que ya en cantidad tiene un gasto bien considerable como en la comida, (seguimos sin sponsor en Madrid, snifff), lo más efectivo seria que para ayudarnos en este aspecto ofrezcas tu aportación directamente al coordinador, ya que el sabe las necesidades mas perentorias.

Un mensaje que va calando porque cada noche de reparto, no solo crece el número de personas que van allí a saciar su hambre; sino también el de personas interesadas en colaborar con la iniciativa. Muchos de ellos acaban siendo voluntarios activos que se ocupan de cocinar en su casa, poner la comida en esos tuppers que te ponía tu madre y de repartirla entre aquellos que están desamparados. Recetas caseras hechas con el mismo amor que una madre.

No hay excusas: Come sano todo el año

Combina alimentos cocinados a la plancha con alimentos en crudo

Asun Armas. Coach nutricional

Más allá de empezar a hablar de combinar proteínas o hidratos de carbono, de cantidades recomendadas o de técnicas saludables de cocina, lo primero que hay que hacer para una cocina sana es una buena compra. No solo ahora en verano, con la presión de la “operación bikini”. Todo el año. Incluye en tu carro gran variedad de alimentos y productos sanos. La elección de los alimentos es un acto trascendente que tiene consecuencias para la salud así como para la ecología y el medio ambiente.

El verano es una buena oportunidad para visitar mercado al aire libre donde podemos comprar directamente al agricultor sus productos frescos, de calidad y a buenos precios.

Nunca esta demás recordar todo lo que tenemos que tener en cuenta para hacer una buena cocina sana, sabrosa y equilibrada.

Características de la cocina sana

Alimentos vegetales. Cuantos más alimentos de origen vegetal se usen en la cocina y cuanto menos procesados estén, tanto más saludables serán. Las frutas, frutos secos, semillas, cereales, legumbres, y hortalizas, constituyen la base de una alimentación sana.

Productos integrales. Usar siempre que se pueda, productos integrales; pan, pasta integral o arroz integral. Introducir otros cereales integrales como el mijo, la quinoa, el amaranto o la avena. Esta gran  variedad de cereales nos ayuda a no caer en la monotonía y comer siempre los mismos platos semana  a semana.

Aceites. Los aceites vegetales sobre todo el de oliva son los más saludables, a diferencia de las animales como la manteca, la mantequilla o la margarina. El mejor aceite para la fritura es el aceite de oliva, ya que resiste mejor las altas temperaturas. Para las ensaladas utilizar mejor para el aliño el aceite de oliva de primera presión en frío.

Condimentos. Usar poca sal, la sal marina y no refinada es más rica en minerales. En algunos lugares alejados del mar, es conveniente tomar la sal yodada. El ajo sustituye con ventaja a las especies picantes y las hierbas aromáticas son preferibles a las especias.

Azúcar. Reducir o eliminar el consumo de azúcar blanco, emplear en su lugar miel, melaza (miel de caña) o azúcar moreno. Son interesantes y muy recomendables otros endulzantes naturales como la stevia o el sirope de agave.  Reducir o evitar las recetas en las que se combina el azúcar con los huevos o la leche, pues suelen ser causa de fermentaciones digestivas.

Utensilios de cocina. Elegir bien los utensilios de cocina, evitar aquellos que contengan plomo (como los fabricados con barro esmaltado) o los de aluminio. El acero inoxidable, el vidrio y la porcelana son los materiales más inertes y que menos interactúan con los alimentos.

Troceado. Cuanto más se trocea un alimento, mayor es la superficie que queda expuesta a la acción del oxígeno, de las enzimas que se liberan al romper las células y de los gérmenes que se encuentran en el ambiente. El troceado y el picado favorecen la oxidación y destrucción de los nutrientes (más intensa en las hortalizas y verduras) y la contaminación y proliferación bacteriana (más importante en la carne). En caso de picar o trocear hortalizas o verduras, consumirlas de inmediato.

Equilibrio entre crudos y cocinados. Cocinar solo los alimentos que lo requieran y compensar la ingestión de alimentos cocinados comiendo paralelamente una considerable cantidad de crudos.

Higiene. Lavarse bien las manos antes de manipular los alimentos. Mantener una escrupulosa limpieza de los utensilios y las superficies de la cocina.

Cocción. Evitar el sobrecalentamiento, es decir, la exposición de los alimentos a la acción del calor durante un tiempo excesivo. No tostar o requemar los alimentos. En la costra que se forman al tostar se produce una importante pérdida de vitaminas y otros nutrientes. Además, en dicha costra pueden formarse en dicha costra pueden formarse sustancias cancerígenas.

Después de cocinar. Evitar recalentar los alimentos o mantenerlos calientes por tiempo prolongado antes de consumirlos, pues así se degradan muchas vitaminas y enzimas.

Evitar los fritos y asados a la parrilla, especialmente cuando se trata de carne.

Ya tienes excusa. ¡Come sano y empieza ya!

El huerto urbano: compromiso ecológico de la ciudad

Uxía Pérez Gonzalvo. Periodista

El cerebro hace extrañas asociaciones para recordar las cosas. Y por algún motivo cuando escucho “huerto ecológico” no puedo evitar que un fotograma de la película “Matrimonio de conveniencia”, en el que la protagonista arregla un jardín en un solar de Manhattan, venga a mi memoria.

Tal vez no sea un huerto ecológico, ni ella esté cultivando. Lo cierto es que apenas recuerdo nada de esa película. Eran solo unos minutos de metraje, pero creo que se trata de una clara referencia a la green guerrilla. La semilla del actual movimiento la puso esta guerrilla verde cuando en 1973, la artista Liz Christy y un grupo de activistas decidieron transformar una parcela del sur de Manhattan, una zona abandonada y foco de atracción para la delincuencia, en el primer huerto urbano de la historia.

Los huertos urbanos proliferan en el asfalto de todo el país. La red está plagada de páginas que informan de dónde encontrarlos, cómo hacerse con un espacio o cómo cuidar de ese terreno. La agricultura ecológica y el consumo de productos locales se están haciendo cada vez más habituales en nuestra realidad cotidiana. Este nuevo modelo de cooperación comunitaria y de regresión a los orígenes, no es más que la evolución en España de la green guerrilla norteamericana, todavía activa o de la más reciente guerrilla gardering inglesa.

A las afueras de Madrid una parcela de 45 metros cuadrados supone un coste de 40 euros mensuales. En Santiago de Compostela se adjudican los terrenos por sorteo y la concesión gratuita dura dos años, renovable por otros dos. El Ayuntamiento de Barcelona destina sus huertos por sorteo a mayores de 65 años que podrán utilizarlos de manera gratuita durante cinco años. Y en la localidad valenciana de Torrent se ha puesto ya en marcha el primer huerto-escuela de España. Estos son ejemplos de distintos modelos derivados de una misma idea.

Los defensores de la agricultura ecológica coinciden en que no usar productos químicos tóxicos protege nuestra salud y cuida el entorno. Porque esta práctica conserva e incrementa la biodiversidad al fomentar la plantación de árboles, diversificar cultivos y conservar semillas autóctonas y porque al suprimir los productos químicos no se afecta a la fauna y ni a la cadena alimentaria. La agricultura ecológica supone un compromiso con el entorno por parte del agricultor y del ganadero. Compromiso al que cada día se adhieren cientos de personas en el mundo. Una moda ecológica que nos beneficia a todos y abre las puertas a un futuro sostenible en nuestro planeta.

La salud laboral entra en la agenda de las empresas

Julia Lempica. Periodista

¿Tu empresa se preocupa por tu salud y bienestar? Si la respuesta es sí significa que eres uno de los pocos afortunados que trabaja en empresas que favorecen el equilibrio entre la vida laboral y personal de sus empleados. O al menos eso es lo que refleja un estudio presentado recientemente y elaborado por el IESE por encargo del Observatorio GO fit y patrocinado por Adecco.

El estudio, para el que se han tenido en cuenta empresas de todos los tamaños, ha establecido lo que llama ‘la fórmula naranja’, que se sustenta sobre tres pilares fundamentales: actividad física, nutrición y descanso. Una pauta que en EEUU lleva décadas de desarrollo con la puesta en marcha de iniciativas de fomento de hábitos saludables entre sus trabajadores; pero que en España todavía se nos resiste. Una situación que ha empeorado con la crisis.

No hace falta mucha ciencia para deducir que la suma de estos tres factores tiene efectos positivos en la mejora del clima laboral, la satisfacción y el compromiso de los clientes y trabajadores, además de aumentar la productividad laboral y reducir el absentismo.

Las iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa orientadas a la salud de los trabajadores se ciñen en la mayoría de los casos a la prevención de enfermedades cardiovasculares o de cáncer. Pero, ¿qué pasa con la alimentación? ¿No es la base para gozar de buena salud y bienestar?

Según un informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la del Trabajo (OIT)),  una buena nutrición, vital para gozar de una buena salud, es igualmente la base de la productividad y la seguridad laboral que persiguen tanto sindicatos, trabajadores, empleados, como gobiernos de todo el mundo.

Desde estos organismos apuntan a que una nutrición adecuada en los empleados puede elevar su productividad hasta un 20 %. Una persona bien alimentada no solo trabaja mejor y logra un mayor rendimiento por el aporte de energía y nutrientes adecuados; sino que reduce el absentismo laboral por enfermedad. Y es que una buena alimentación

A la luz de estos datos, parece obvio que una buena solución es promover hábitos de alimentación saludable en el ambiente laboral. ¿Cómo? Algunas ideas pasan por una mayor oferta de menús saludables en los comedores del lugar de trabajo. Platos bajos en grasas y sodio y un aumento de los vegetales y frutas como guarnición y postres, serían las alternativas más fáciles de implementar.

En la labor de asesoramiento nutricional a empresas para la mejora del rendimiento de los trabajadores de Espacio Ágape, también destaca la disponibilidad de alimentos saludables en kioscos y máquinas expendedoras, como yogures descremados, frutas naturales, ensaladas de frutas, frutos secas y barritas de cereales libres de grasas “trans”, en sustitución de las típicas golosinas, bollería y otros alimentos ricos en azúcares simples.

Algo parecido sucede con las bebidas. Ante la amplia oferta de bebidas carbohidratadas que se se encuentran fácilmente en las máquinas de vending, una buena alternativa es la sustitución de éstas por agua mineral a buen precio o gratuita.

No solo se trata de lo que comemos. Sino también de cómo comemos. Un entorno limpio y tranquilo no debe considerarse un lujo. Ya que la manera en que comemos afecta a nuestro estado de ánimo y a nuestra salud.

Estos son solo algunas de las pautas que desde Espacio Ágape aconsejamos para seguir una buena alimentación en el trabajo. Pronto os daremos más consejos sobre cómo organizar las comidas para aquellos que tengáis que llevar la comida al lugar de trabajo.